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10 años de la crisis financiera: lo que nunca pensamos que podía pasar

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España estaba viviendo un momento económico dulce antes del derrumbe de Lehman Brothers. Nunca pensamos que una crisis pudiera traer consecuencias tan devastadoras, que un sistema sólido podría derrumbarse y que tantas cosas estaban en peligro de desaparecer.  Esta es la lista de aquellas cosas que jamás pensamos que podían suceder:

1. Desaparición de las cajas

Empezó con la intervención de Caja de Castilla-La Mancha en 2009, pero siguieron otras más potentes hasta caer Caja Madrid en 2012, cuando fue nacionalizada con el nombre de Bankia. Si nos hubieran dicho hace 10 años que esta caja madrileña, una de las mayores de España, iba a desaparecer, no nos lo habríamos creído. La inmensa mayoría de las cajas fueron absorbidas por otras instituciones, y casi todas se transformaron en bancos. Han sido unos años de concentración del sector y los últimos ejemplos los han protagonizado la fusión de Bankia y BMN, y la absorción de Popular por parte de Santander

2. El sistema bancario dejó de ser inexpugnable

La banca española (incluyendo las cajas) estaba considerada una de las mejores y más modernas del mundo. Sembraba al país de cajeros y crecía por todas partes. De repente, los banqueros se convirtieron en los enemigos del pueblo. Habían sembrado el país de productos financieros arriesgados como las participaciones preferentes. Habían prestado dinero sin controlar el riesgo. Y, sobre todo, se habían concedido sueldos, dietas e indemnizaciones millonarias. Más de 175 directivos se sentaron en el banquillo y casi la mitad fueron condenados a penas de prisión de 3 meses a 6 años. Según Sabadell, la mitad de las ayudas que se concedieron a la banca son insalvables.

3. Derrumbe inmobiliario

Según Banco Santander, el impacto de la crisis se cifró en un 30% del PIB (300.000 millones de euros) en créditos impagados sobre bancos y cajas. La mayor parte eran créditos hipotecarios. Miles de pisos, casas, oficinas y terrenos quedaron en manos de bancos, que se convirtieron en activos tóxicos. Además, según las cifras oficiales, al menos se produjeron 162.700 desahucios de primera vivienda entre 2008 y 2017. Actualmente los bancos continúan soltando lastre inmobiliario con el objetivo de reducirlo a cenizas próximamente.

4. Colapso del prestigio de España

Las Letras del Tesoro español, antaño tan prestigiosas, llegaron a no valer casi nada. La prima de riesgo alcanzó en pocos meses casi los 700 puntos. España estuvo a punto de quebrar como país emisor, y a pocos metros de entrar en suspensión de pagos, se le concedió ‘in extremis’ un crédito de 100.000 millones de euros para salvar a su sistema financiero. La deuda del Estado pasó del 35% a más del 100% del PIB: más de 1,2 billones de euros.

5. Adiós al trabajo de por vida

En 2009 más de un millón de personas perdió su puesto de trabajo. En 2013 el paro alcanzó su récord histórico: casi el 27% de la población activa, o 6,2 millones de personas. El contrato indefinido no garantizaba nunca más tener trabajo de por vida y los contratos temporales se convirtieron en una fórmula masiva de contratación.

6. No más indemnizaciones de 45 días

El Gobierno de Zapatero cambió las normas laborales para que las empresas pudieran despedir con menos costes. Los jueces ya no decretaban despidos improcedentes, sino procedentes. La indemnización bajó de 45 días por año trabajado, a 33 días, y luego a 20 días.

7. El empleo público dejó de ser una salida

El Estado necesitaba recortar gastos, y se congeló la oferta de empleo público. Peor aún: miles de interinos, que hacían sustituciones en las administraciones casi de por vida, fueron despedidos.

8. Las pensiones, en la cuerda floja

El sueño de muchos trabajadores era alcanzar la edad de jubilación y retirarse con una pensión. En 2010 fueron congeladas por el gobierno socialista. Luego, con el PP se aumentó el número de años para cobrar el 100%. Ahora, se pone en duda todo el sistema de pensiones, las jóvenes generaciones no saben si van a cobrarlas y está pendiente alcanzar la fórmula que garantice su sostenibilidad.

9. El autoempleo no es tan bonito

Nos decían que el empleo autónomo era cosa de pioneros y temerarios. Pero esta fórmula fue la que tuvieron que escoger muchos trabajadores para seguir trabajando para su antigua empresa, pero desde fuera: pagándose ellos la Seguridad Social y los gastos corrientes. Se les llama “falsos autónomos” y se calcula que en España puede haber más de 200.000 afectados.

10. El Banco de España, en duda

El Banco de España era puesto como modelo en todo el mundo por su seriedad y su control. En la crisis, se demostró que no pudo dominar las “armas financieras de destrucción masiva” que emitían los bancos, es decir, los productos financieros sofisticados como los CDS que nadie entendía, ni siquiera, como reconoció un gobernador, el propio banco central. Tampoco pudo poner coto a las sociedades de tasación que, controladas por los grandes bancos, tasaban los pisos por encima de su valor para conceder más créditos, por mayor volumen y ganar más dinero. El Banco de España no midió el riesgo.

11. Las agencias de rating, vapuleadas

Son las empresas encargadas de calificar la solvencia de las entidades financieras. Pero ¿qué credibilidad puede tener una empresa que tiene que juzgar a quien le paga? Salieron informes y correos electrónicos que demostraban cómo Moody’s, Fitch, y Standard & Poor’s desfiguraban sus informes y omitían información relevante de sus clientes.

12. El capitalismo, cuestionado

La crisis no acabó con el capitalismo ni la libertad de mercado. Pero sí sirvió para denunciar sus excesos como los altos salarios de los ejecutivos ligados al valor de las acciones, y sus decisiones llenas de codicia. De hecho, los gobiernos nacionalizaron empresas en EEUU y en Europa, y se tuvo que establecer un férreo control sobre determinados comportamientos como las ventas a corto, técnica que apuesta a que caiga el precio de las acciones para ganar dinero, como revelaban las películas ‘Margin call’ o ‘The big short’.

Fuente: idealista.com